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No quedes indefenso

Proverbios 7:7 Vi entre los simples, consideré entre los jóvenes, a un joven falto de entendimiento.

En el contexto de este versículo, un joven falto de entendimiento es aquel que no obedece los mandamientos de Dios, ya sea por ignorancia o por rebeldía.  En el mismo capítulo de Proverbios se nos cuenta que este joven, sin mayor resistencia ni reflexión, convino con una mujer casada para cometer adulterio.

Siendo honestos, por más que nos esforcemos, es inevitable que en algún momento quedemos expuestos a tentaciones, trampas y peligros que buscan liquidarnos espiritualmente, tal como le pasó a Jesús en el desierto.  Sin embargo, debemos entender que hay una diferencia entre quedar expuesto y quedar indefenso.  No hablo de aquellas personas que equivocada y voluntariamente viven exponiéndose a sus debilidades o a prácticas destructivas del pasado, sino de aquellos que sin buscarlo, se encuentran con el peligro enfrente.  Podría quedar expuesto, pero nunca debo quedar indefenso.  La única defensa que tenemos es nuestro apego y obediencia a la Palabra de Dios.

Este joven mencionado en Proverbios 7, estaba indefenso porque no tenía la Palabra de Dios en su vida.  Lamentablemente nuestra conciencia moral no es suficiente para mantenernos de pie frente a las tentaciones porque nuestros ímpetus hedonistas suelen ser más poderosos y las tentaciones apelan a ellos, por eso es necesario saturar nuestra mente con la Palabra de Dios.

Para no quedar indefenso debo conocer y obedecer la Palabra de Dios.  Conocer y obedecer la Palabra de Dios ponen en mi vida los límites que me permiten vivir seguro, vivir de verdad, sin miedos ni complejos, sin desesperación, con entusiasmo y esperanza, con transparencia y heroísmo.  Si la Palabra de Dios no está presente en mi vida, las probabilidades de fracasar. se multiplican.

No pases tu cotidianidad indefenso, anda sistemática y regularmente a la Palabra de Dios y ponle linderos de protección a tu vida.

Dios te use,