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Tres necesidades de nuestros hijos

Hay tres cosas fundamentales que todo padre debe proveer para sus hijos, estas tres cosas son necesidades que tienen que ser satisfechas con carácter prioritario :

Personas seguras

El consumismo en nuestros tiempos ha llegado a invadir no sólo la mente de las personas sino el funcionamiento de las familias.  Hoy la mayoría de padres viven obsesionados con la “herencia” que le dejarán a sus hijos.  Por supuesto que esta “herencia” tiene que ver de alguna manera con alguna posesión material o la obtención de poder adquisitivo.  Obviamente en un mundo real, con necesidades reales, los recursos financieros y las posesiones son útiles y de seguro lo serán para nuestros hijos.

El problema está cuando concentramos nuestra vida en proveer para nuestros hijos todo, excepto lo más importante, nosotros.  Muchos padres tienen esta preocupación respecto a sus hijos: “tengo que darles”-se dicen a sí mismos- pero se olvidan de “tengo que darme” a ellos.

La mejor herencia que podamos conseguir para nuestros hijos no les asegura un crecimiento y desarrollo integral saludable.  Para que los hijos crezcan saludablemente necesitan tres cosas fundamentales y ahora quisiera mencionar una de ellas, ellos necesitan “Personas Seguras”.  ¿Qué es una persona segura para un hijo?  Pues es una persona que nunca se va a ir, una persona que tiene respuestas, una persona que no se deja derrotar por cualquier cosa, una persona equilibrada, una persona disponible, una persona que mantiene su amor y su interés del mismo tamaño todos los días y bajo cualquier circunstancia, una persona a quien imitar.

Lamentablemente debemos de reconocer que muchos de nosotros estamos, en mayor o menor grado, un poco lejos de ser esas personas seguras que nuestros hijos necesitan.

Te lanzo un desafío, sé la persona segura que tu hijo necesita, deja un poco el vértigo de querer darle de todo y toma su mano y date tú a él, aún si tu hijo o tu hija ya es un adolescente, joven o incluso adulto, búscalo y comienza a convertirte en esa persona segura que él necesitó toda su vida, quizás haya que pedir perdón o que escuchar algún reclamo, esto está bien, pero no dejes de convertirte en la persona segura que tus hijos necesitan.

Ambiente Seguro

La segunda gran necesidad que tienen los niños es un Ambiente Seguro.  Me estoy refiriendo al hogar.  Los niños no necesitan grandes y hermosas casas, necesitan hogares indestructibles.

Los niños no entienden de materiales de construcción, artefactos, coches, cuentas bancarias, fondos fiduciarios y cuanta cosa es relevante para nosotros como adultos.  Ellos miden la seguridad con afectividad.

La imagen que comunica mayor seguridad a un niño es aquella de papá y mamá dándose un beso.  Un niño que ve a los padres expresándose verdadero amor por contacto, llega a esta conclusión: “Esto no lo destruye nadie, aquí estoy seguro”.

Son abundantes los casos de fracasos matrimoniales por frivolidad de uno o ambos de los cónyuges, esto es consecuencia de la ausencia de imágenes de afecto entre los padres de cada uno.

Lamentablemente hoy pensamos que es posible mantener el matrimonio junto pero no unido en aras de proteger el bienestar de los hijos, pero lo que esto está haciendo realmente es obligar a que nuestros pequeños crezcan en un entorno de separación y violencia estructural que finalmente les hace crecer inseguros.

Qué triste es ver a un niño cuyo temor permanente es llegar un día a casa luego de la escuela y saber que papá y mamá ya no están juntos, o peor, saber de niños que sugieren a los padres o a uno de ellos que lo mejor es separarse.

¿Es tu hogar un “Ambiente Seguro” para tus hijos?  Si la respuesta es negativa, te animo a que reconozcas que necesitas un cambio y que busques ayuda, tus hijos valen la pena.

Un ambiente seguro, además de tener como prioridad la demostración genuina del amor de los padres, también lleva dos características adicionales que quisiera mencionarte.

Un ambiente seguro es un “Ambiente Positivo”.  Es decir, un ambiente donde la crítica, el perfeccionismo, la burla, la ansiedad, el miedo y la amargura han quedado fuera y han sido remplazados por la celebración, la flexibilidad, la empatía, la confianza, el amor y el perdón.

Un ambiente positivo no es un ambiente carente de problemas ni mucho menos un espacio donde los miembros de la familia no cometen errores.  Es un ambiente donde el objetivo es ayudar a que todos sean campeones.  En un ambiente positivo los padres animan a sus hijos, resaltan sus virtudes, los apoyan con amor en sus debilidades.  Los cónyuges se tratan el uno al otro sin insultos, por el contrario, demuestran siempre la intención de servirse el uno al otro.

En un ambiente positivo las reglas se comunican a los hijos como valores distintivos y admirables en el hogar, como por ejemplo, esto es algo que hacemos con mi esposa en casa, en lugar de decirle a los niños simplemente “no mientas”, les hemos enseñado que nosotros como familia, siempre decimos la verdad y cumplimos nuestra palabra.

En un ambiente positivo la disciplina no es un castigo ni una amenaza de la ira de los padres, sino un mecanismo para corregir comportamientos no deseados ejecutado siempre desde la perspectiva del amor.  En casa, cuando es necesario disciplinar a mis hijos, siempre terminamos dándoles un abrazo, un beso y diciéndoles cuanto los amamos.

Te animo a fomentar un ambiente positivo en tu hogar, siéntate con tu cónyuge y conversen al respecto.

Una cosa más, un ambiente positivo no es un ambiente hipócrita ni fingido, es el resultado de una pareja que de verdad se ama y que ha aprendido a fortalecer su carácter en Dios, en forma personal y colectiva.