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Viviendo con propósito

Las circunstancias que la vida nos pone al frente no siempre son una elección.  Fatalidades, sorpresas, pérdidas, etc. son elementos que no planeamos y ciertamente son fortuitos.  Pero las circunstancias no deben condicionar nuestras vidas.  No podemos elegir las circunstancias, pero podemos elegir la clase de vida que queremos vivir.

Mucha gente es tomada por sorpresa por el día a día y actúan subyugados a lo que las circunstancias les proponen.  Esto es fatal y no hace otra cosa que llenar los consultorios de psiquiatras y psicólogos, que como buenos profesionales, amablemente atienden a las personas pero muchas veces no logran hacer una diferencia drástica en la gente.

La clave para noi sucumbir a las circunstancias es encontrar el propósito de nuestra vida.   No somos un accidente.  Nuestra vida no es producto de la casualidad.  La evolución nos ha sembrado la idea de que las circunstancias y el medio ambiente son los que deciden nuestro futuro, pero esto es un error.

Somos diseñados para cumplir una misión especial y particular.  Tenemos un propósito.  El problema es que muchos no lo han descubierto todavía.

El descubrir nuestro propósito nos hace vivir con enfoque y nos libra de distraernos y confundirnos con las circunstancias.

¿Ya descubriste tu propósito?